Ingredientes para convertirse en producto pop HOY:
- supremacía de la imagen (no importa lo que dices, sino lo que muestras)
- creatividad en los vestuarios (como los zapatos de la última colección de MacQueen)
- aparente vacío de contenido (que se note que te importa un carajo tener un discurso)
- coreografías (que incluyan movimientos que sugieran situaciones sexuales)
- chicas materiales (que parecen maniquís, robots, cosa)
- controversia (haz correr el rumor de que posees ambos genitales, masculinos y femeninos)
Meter todo en la licuadora, intentando hacer el mayor ruido posible... no, no es necesario que suene bien.
Investigando en internet acerca de este último hit de la industria pop, me encontré con blogs dedicados a comprobar que Lady Gaga estaría dentro de un listado de artistas controlados mentalmente por organismos secretos que buscan, a través de simbolismos, influir subliminalmente al público y transmitir el paradigma global del consumismo y el deseo aspiracional. Otros, vinculan las imágenes explotadas tanto en publicidad como en los videos, a un simbolismo que gira en torno al ocultismo y la masonería.
Yo no sé si algún mensaje subliminal se me metió ya en la cabeza, pero sin duda disfruto cada uno de los videos de Lady Gaga (y desde ahora disfrutaré aún más buscando pirámides con ojo en cada detalle). Me gusta la estética de lo sobrecargado que raya en lo decadente y que se presente un límite poco claro entre sensualidad y lo obsceno. Como también me causa gracia que ella aparezca como un algo en vez de alguien, un personaje lobotomizado por los procedimientos y exigencias propios del sistema al que accedió. Espero que Lady Gaga lo entienda así también y su propuesta -ese discurso al que no puede referirse porque dejaría de ser lo que es- sea una burla a la industria pop y a ella misma en su versión "for sale".
PS: Me pasó con este último video que me dieron ganas de volver a ver los Cremaster de Matthew Barney. Si hay mensajes subliminales detrás de las imágenes de Lady Gaga, estos hicieron que mi mente clamara por arte multimedia, y no por un i-phone. Hurra!
Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo. Mostrar todas las entradas
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domingo, 7 de marzo de 2010
martes, 8 de diciembre de 2009
Enojada con el Municipal
El miércoles pasado fui con H a ver el concierto de Congreso en el Teatro Municipal de Santiago. Todo muy lindo. Es decir, eran los 40 años de Congreso y tocaban junto a la orquesta del Teatro, no podía ser malo! Sin embargo volví un poco picada a mi casa por dos motivos:
1. No tocaron “En todas las esquinas”
2. Quedé con tortícolis después de pasar más de una hora con la cabeza chueca para poder ver algo (y eso que gasté la no despreciable suma de $18.000 en mi entrada!). Hay una configuración horrenda de asientos alineados unos detrás de otros en el sector de anfiteatro general (cuarto piso) que hizo que mi visión y la de mi acompañante fueran las siguientes:

Seguir Leyendo...
Lo curioso es que en las boleterías del teatro se ofrecían como gran cosa entradas desde $5000, lo que nos tentó a buscar estas ubicaciones, finalizado el concierto, con la idea de que serían terribles a juzgar por el precio (comparado con lo gastado por nosotros).
Al parecer las encontramos:

Justamente buscando en Internet los precios para las entradas del espectáculo de Pina Bausch que será en enero también en el Teatro Municipal, me encontré con este listado, en el cual queda de manifiesto la existencia de 3 localidades en las cuales pagas (y no poco) por ver un espectáculo a medias. Todavía peor, existe una localidad en la cual pagas por no ver nada (plop). ¿Se estaría pagando entonces la experiencia de estar al interior de este importante teatro? No del todo, ya que el ingreso a todas estas localidades es por el costado del edificio, desde la calle San Antonio por una insípida escalera sin conexión con el foyer ni con la platea. Si en 1857 (año en que se terminó de construir el edificio) esta división de clases tipo Titanic era normal, hoy día, más de 150 años después, me parece completamente absurdo.

1. No tocaron “En todas las esquinas”
2. Quedé con tortícolis después de pasar más de una hora con la cabeza chueca para poder ver algo (y eso que gasté la no despreciable suma de $18.000 en mi entrada!). Hay una configuración horrenda de asientos alineados unos detrás de otros en el sector de anfiteatro general (cuarto piso) que hizo que mi visión y la de mi acompañante fueran las siguientes:

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Al parecer las encontramos:

Justamente buscando en Internet los precios para las entradas del espectáculo de Pina Bausch que será en enero también en el Teatro Municipal, me encontré con este listado, en el cual queda de manifiesto la existencia de 3 localidades en las cuales pagas (y no poco) por ver un espectáculo a medias. Todavía peor, existe una localidad en la cual pagas por no ver nada (plop). ¿Se estaría pagando entonces la experiencia de estar al interior de este importante teatro? No del todo, ya que el ingreso a todas estas localidades es por el costado del edificio, desde la calle San Antonio por una insípida escalera sin conexión con el foyer ni con la platea. Si en 1857 (año en que se terminó de construir el edificio) esta división de clases tipo Titanic era normal, hoy día, más de 150 años después, me parece completamente absurdo.

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domingo, 25 de octubre de 2009
La Doctrina del Shock
Documental que acompaña a la presentación del nuevo libro de Naomi Klein, "La doctrina del shock".
La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá, la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre».
Seguir Leyendo...
Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.
Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.
En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.
(vía http://www.paidos.com)
La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá, la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre».
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Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.
Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.
En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.
(vía http://www.paidos.com)
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