sábado, 14 de junio de 2008

Divino encuentro

Una de las mejores cosas de estar trabajando en Lastarria es tener la oportunidad de encontrarme con el Divino Anticristo en la hora de colación, cruzar unas cuantas palabras con él y por supuesto, recibir de sus propias manos uno de los excéntricos relatos que plasma en ese formato ya perdido y lleno de nostalgia del manuscrito fotocopiado.

Me da un poco lo mismo saber realmente quién fue, por qué se paseaba antes con falda haciéndose llamar el Anticristo y dónde duerme. Lo que me parece fascinante, es que se haya convertido en un icono del centro santiaguino, un mito viviente que se pasea físicamente entre nosotros, a la vez que su mente divaga en otros mundos, en los que la realidad se mezcla con situaciones absurdas y a la vez fantásticas.

Don Francisco como comandante del Pentágono, los periodistas que no saben qué hacer porque el mundo se volvió fome, y el mismo Señor Diosísimo regalándole Santiago de Chile a los directores del BCI de Mendoza, son algunas de las ideas que he alcanzado a leer de sus textos escritos con un estilo acuñado(ísimo) por él mismo, medio desordenado, pero a la vez de mucha genialidad.


Paso el dato para los interesados: me dijo que la próxima semana va a sacar un libro que venderá a luca. Así que a darse unas vueltas por Lastarria para conseguir una versión extendida de las historias del Anticristo, el “único representante de la supercultura”. Mientras tanto, y a modo de teasing, les dejo un relato sacado del “Quinto libro de los sueños del Anticristo”.




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